A pesar de que el libro casi me perseguía en Estados Unidos, ya que estaba en todos los estantes y vitrinas de Target, Borders y centros comerciales, nunca me interesé en "The devil wears Prada". Me sonaba mucho a imitación Sex & the City con una protagonista regia, existosa y con mucho estilo, pero que no logra encontrar el amor.Pero no. Finalmente en el cine conocí la historia de Andy, una periodista que en busca de su destino profesional, se le ocurre postular a un trabajo de asistente de la editora de la revista Runway (o Vogue en la realidad) que resulta ser una persona excesivamente exigente y con mucha maldad. Miranda, la susodicha, me recordó a muchos de mis personajes de la vida real. Jefas que se han divertido haciendo correr, sufrir y enfermar a más de alguna, incluida yo: Consíguete la entrevista imposible, redacta el documento que no existe, publica en portada la noticia insignificante, haz que este error aparezca como un logro, anunciemos las medidas que aún no se aplican. Con algunos años de experiencia en el cuerpo y varias Mirandas a mi haber, sólo pude reir y reir en la película. Por que al final, como buena sobreviviente aprendes a disfrutar de las locuras de tu jefa y enmendar el camino sin trauma.

