Recortes, artículos e ideas de por aquí y por allá..

miércoles, febrero 15, 2006

Milagro

Hay dias en que nos sentimos aplastados, desanimados, deprimidos, sin energia. Sentimos que la vida no nos ha regalado nada interesante ultimamente, que simplemente la rutina nos acompana en el dia a dia y que lo unico que nos hace salir de la cama es el deber.

Pero hay algunas historias que nos hacen recordar que tenemos mucho por que estar alegres y demasiadas cosas cotidianas que nos debieran maravillar. Hoy me llamo la atencion la siguiente frase de una cancion "alguien que le sonrie a la vida, si la vida no le sonrie a el" y la protagonista de esta historia calza perfectamente con ella ...

Entrevista publicada en Revista Ya de l 14 de febrero.

En algún momento de estos días, no sabe cuándo, Trinidad sintió muy nítidamente que Dios la tomaba de la mano. "Me llevaba para arriba, pero no para el cielo, sino para la vida, para que luchara. Era como un camino dorado, con luz, como de Pascua, yo iba en un carrito y Dios me repetía que debía tener ánimo, que debía pelearla, que mi familia me necesitaba".

Han transcurrido 19 días desde que Trinidad fue trasplantada, después de pasar varios días inconsciente. Sentada sobre su cama de la Clínica Las Condes, se ve delgada, pero de muy buenos colores. Está vestida con un buzo de gimnasia fucsia con rayas blancas a los costados, un polerón de algodón gris y calcetines verde limón con mariposas. Como cualquier joven de 22 años. Sólo que hace unas semanas estaba agonizando. "Yo debería estar muerta. Lo mío fue un milagro", dice llena de ánimo.

De su fe y la de su familia, da cuenta la habitación 206. Sobre el velador, dos imágenes de la Virgen y varios rosarios, de madera, de piedras, de cristal. Pegadas en la pared, estampitas del Padre Hurtado, Teresita de Los Andes, el Papa Juan Pablo II, Benedicto XVI, Escrivá de Balaguer, la Virgen del Carmen, la de Lo Vásquez, Santa Teresa del Niño Jesús, escapularios...

Aniza Bilicic, su mamá, no se mueve de su lado. Sólo en las mañanas sale para ir a ducharse y cambiarse ropa a la casa de un pariente. Entonces, Constanza, la hermana mayor de Trinidad, se queda con ella. O Felipe, su papá, o su único hermano hombre, que también se llama Felipe y que tiene sus mismos ojos azules rodeados de pestañas muy negras. También las tías hacen guardia. Los Urenda son una familia grande y achoclonada. Pero aún nadie logra digerir todo lo que ha ocurrido en estas semanas. Ha sido demasiado rápido, demasiado al límite. "Yo no me cuestiono mucho los porqué", dice Aniza. He estado con la adrenalina a tope, echándole para adelante al lado de la Trini. El impacto de enfrentarte así a la fragilidad de la vida es muy fuerte. Estamos viviendo como una segunda oportunidad".

(para continuar leyendo pincha el titulo)

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Agunas veces las nubenes nos ciegan y no nos dejan ver el cielo arriba de nuestras cabezas. Cuando muchos dias nublados pasan, uno se olvida completamente que existe la luz, los lindos paisajes y la esperanza se desvanece. No importa que tan densa sea la neblina, no importa que tan fuerte sea la lluvia, siempre debe estar vida la esperanza de pronto disfrutar un lindo dia de verano.

Jose Feliciano