Belfast es una olla a presión. Allí católicos y protestantes no se pueden ver sin que reviente un conflicto de inmediato. Viven en barrios separados, estudian en colegios distintos. La eliminación de esta forma de vida, especialmente en la educación, es clave para el futuro de esta provincia del Reino Unido.Colegiales esperando el autobús escolar en paradas asignadas dependiendo de la religión, colegios segregados, barrios enteros separados por inmensas murallas de acero y ladrillo, y equipos de limpieza municipales que sólo recogen la basura en barrios donde viven personas de su misma religión. Bienvenidos a Irlanda del Norte, el lugar con mayor segregación religiosa en el mundo.Es tal la tensión, que en algunos sitios de Belfast, encontrarse en el lugar equivocado supone literalmente una condena a muerte. En uno de nuestros trayectos por la ciudad nos detuvimos en un enclave protestante, frente a un inmenso mural que mostraba a dos paramilitares encapuchados sujetando desafiantes rifles automáticos bajo una bandera británica. Al llegar, Brendon, nuestro taxista católico, comentó atemorizado: "Por favor, no le digas a nadie que soy católico".
Lee la nota completa "Paz en jaque", Revista El Sábado, El Mercurio
"Historia de un conflicto centenario", BBC Mundo

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